Y la noche que llega…

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Por: Thania Vega de Plazas

No se trata de ser pesimistas sino de estar informados sobre estos escándalos de corrupción en la justicia que avergonzarían al más humilde de los colombianos, que encontraría en esta cloaca, las razones de lo que todos conocemos como injusticia.

Injusticia que según las investigaciones se producía, porque algunos magistrados no aplicaban derecho en sus sentencias, sino conveniencias políticas y económicas; en otras palabras vendían sus decisiones favorables a quien mejor pagara por ellas.

Debo resaltar que la corrupción en la justicia solo fue posible descubrirla gracias a las investigaciones de los Estados Unidos, que destapó un escándalo comparado solo con el 8.000 de hace 20 años; si no hubiera sido por los norteamericanos, hace rato este asunto, el de mayor gravedad en mucho tiempo, se hubiera quedado en titulares de prensa y opiniones en los medios de comunicación.

La Corte Suprema de Justicia, alta Corte que define los asuntos en última instancia de la jurisdicción ordinaria, conserva la enorme tarea de impartir derecho según los valores y principios de la sociedad colombiana; pero que según hemos podido evidenciar, se dedicó al manejo del más macabro negocio, que es la venta de decisiones desde los tribunales.

Se trata por ahora de nada más y nada menos que de una investigación a dos expresidentes de la Corte Suprema de Justicia, Leonidas Bustos y Francisco Ricaurte quien está detenido por los delitos de Concierto para delinquir agravado, cohecho, tráfico de influencias y uso abusivo de información privilegiada.

La crisis institucional es general en el país, máxime cuando es permitido que los mayores asesinos de la historia de Colombia anden por las calles hablando de ética y moral; me refiero a los asesinos de las FARC que sin reparo alguno, retan a la sociedad colombiana, proponiendo homenajes a terroristas como alias Mono Jojoy, dado de baja por nuestras Fuerzas Armadas.

Desde hace algunos años grupos y ONG´s de izquierda, muchos de ellos afines al terrorismo, han ejecutado lo que hemos llamado una guerra jurídica contra nuestras Fuerzas Armadas, poniendo a cientos de Militares y Policías inocentes en la cárcel, con la anuencia de fiscales y jueces.

Pero más grave aún, es ver a ciertos personajes de la vida pública hablando de la corrupción, cuando en su contra se adelantan procesos por parte de la Contraloría o cuando las Ministras del gobierno Santos, dicen desde Estados Unidos que no comparecerán ante la Fiscalía porque no quieren y punto.

Pero como si todo esto no fuera suficiente, desde hace muchos años se inventaron los falsos testigos y por lo mismo, los montajes judiciales, con los que han mantenido presos a cientos de colombianos honorables e inocentes.

La justicia que debiera ser el faro moral del país, se convirtió en el arma más eficaz de persecución contra los ciudadanos colombianos que clamamos justicia en algunos pocos magistrados que honran su profesión y enaltecen el derecho.

Cuánto dolor hemos padecido en nombre de esta “justicia” que manejaron con intereses particulares para hacer daño a tantos inocentes colombianos.

Éste amargo capítulo de la justicia corrupta, hasta ahora está mostrando una pequeña parte de lo que se viene y la noche que llega.

…FIN…

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