Todos a firmar por Colombia

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Para nadie es un secreto que las cosas en Colombia no están bien y mucho menos corren ríos de leche y miel, como lo propone el presidente Santos, que de manera hábil engaña a la opinión pública con declaraciones sobre la “paz” en Colombia, cuando lo que realmente tenemos es más extorsión, reclutamiento de niños, narcotráfico y homicidios que producen diariamente los amigos de la paz, valga decir; las FARC, el ELN y toda banda de narcos que se nos ocurra.

Las FARC durante más de cinco largos años, lograron en la Habana – Cuba, arrodillar al Estado colombiano, imponiendo cada una de sus exigencias, entre otras, la suspensión de fumigación de los cultivos ilícitos, el cese de operaciones de nuestras Fuerzas Armadas en su contra, la entrega de las instituciones democráticas para su beneficio.

La Corte Constitucional, el Congreso de la República o en otras palabras las ramas del poder público, todas a la orden del presidente Santos que dedicó siete años a cumplirle a las FARC y olvidó por completo que Colombia no es FARC, sino millones de buenos seres humanos que no resistimos la injusticia y sobre todo la impunidad para los criminales.

Con trampas jurídicas de toda clase, con millones de pesos de la corrupción, se compró a la justicia y al legislativo para que trabajaran en función de cumplir cada requerimiento que hicieron los terroristas de las FARC.

Nunca vimos un Congreso más abyecto que se dejó comprar e imponer el mandato de las FARC y olvidó al pueblo que lo eligió, para su desgracia, equivocadamente. Los congresistas de la Unidad Nacional tendrán que responderle al país y a la historia, por su apoyo a un mal acuerdo de “paz”.

Los males que caen sobre Colombia por una falsa “paz” negociada con el terrorismo se cuentan por miles. El dolor, el sufrimiento y la angustia siguen siendo parte del día a día de los colombianos.

Pero no todo está perdido. Somos una raza única en la tierra, llenos de alegría y optimismo, con un espíritu de lucha heredado de nuestros ancestros que dieron la pelea por nuestra libertad, por esa y otras razones no podemos ser inferiores a su legado.

Hoy también estamos en la lucha desde las calles con pancartas y recogiendo millones de firmas donde lograremos más temprano que tarde, decirle otra vez NO a las FARC, como lo hicimos el dos de octubre de 2016 en el plebiscito, que ganamos y nos robaron.

Por nuestro futuro y el de nuestros hijos, firmemos, pasemos la voz para que seamos millones de compatriotas los que suscribamos los formularios para adelantar un referendo donde le digamos a los terroristas NO a su participación en política, NO al llamado blindaje jurídico del narco acuerdo y NO a la JEP, sistema de justicia represiva y vengativa de las FARC contra los colombianos que se opusieron a su accionar criminal.

Estoy convencida que no es momento de rendirnos, muy al contrario vamos a luchar con todo el amor por esta patria que merece un pueblo que la defienda del gobierno de turno y de los terroristas que se quieren tomar el poder.

Es maravilloso ver cada tarde en UNICENTRO – Bogotá, punto que tengo a mi cargo y en muchos otros lugares del país, a cientos de ciudadanos firmar con amor patriótico las tres planillas con las que buscamos el Referendo derogatorio contra los acuerdos con las FARC.

De nosotros depende el futuro de nuestros hijos, sé muy bien que no quedará en manos de las FARC, el ELN, los pelusos o cuanto bandido quieran favorecer en el Alto gobierno.

Vamos a firmar, vamos a defender a Colombia, vamos a cambiar el rumbo.

O reaccionamos cuando todavía podemos o terminaremos como Cuba o Venezuela, sumidos en el dolor por no haber luchado por la patria!.

…FIN…

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