Si usted dice SÍ – Por: Fernando Londoño Hoyos

0
947

Ya está listo el Plebiscito. Es tan maravilloso que antes de Juanpa lo usaron Julio César, al grande Imperator que mataron por abusar del poder; Napoleón, el glorioso Bonaparte que dió tres Golpes de Estado plebiscitarios; Napoleón Tercero, que se valió de la criatura para fundar el Segundo Imperio; el bonachón de Hitler, que se tragó Austria y los sudestes con esa maravillosa ayuda; Mussolini, quien siempre gobernó para el pueblo y por el pueblo; Stalin, que despachó más de treinta millones de traidores para el otro mundo, porque en este vivían muy maluco y hasta Marcos Pérez Jiménez, el dictador de Venezuela, que antes de caerse también hizo plebiscito. Miren qué maravillas, qué hermosos antecedentes tiene la idea de nuestro Presidente.

Pero lo que hará Santos con este plebiscito será cosa de nunca acabar, si las contamos todas. Recordemos algunas:

Si usted dice sí, no volverán a matar a nadie en Colombia, como no sea en alguna lamentable trifulca de cantina.

Si usted dice sí, en poco tiempo la gente se preguntará extrañada: ¿qué diablos era la extorsión?

Si usted dice sí, los soldados de la Patria harán deporte en los cuarteles (quién sabe cuántos nuevos James Rodríguez saldrán de esa nueva cantera) estudiarán inglés y matemáticas y no volverán a disparar ni en los polígonos.

Si usted dice sí, Colombia dejará de producir cocaína y en su lugar no cabrán los nuevos árboles que sembrará Minchirrinchi. (El de Agricultura como cariñosamente lo llaman por sus hazañas con esa bebida tan maravillosa, tan indígena, tan nuestra).

Si usted dice sí, qué ríos más hermosos desembocarán en nuestros mares. Ni una gota de mercurio, ni rastros de lodo. Nada de eso.

Si usted dice sí, no tendremos más “ollas” en las ciudades, cuyos dolidos habitantes de hoy podrán mandar tranquilos sus niños a los parques y sabrán que alrededor de las escuelas no volverá ningún traficante para envenenarlos, ni correrán el riesgo de meterse, por mal o por bien, en alguna pandilla.

Si usted dice sí, florecerán las escuelas imponentes, donde los niños estarán todo el día, compitiendo en adiestramiento con los de Corea y Finlandia, practicando todos los deportes y cultivando todas las artes. Praxiteles y Miguel Angel parecerán un par de tullidos.

Si usted dice sí, esperará poco para ver en su vecindario un Hospital como no ha visto otro en su vida. Médicos y enfermeras felices, camas esperando más pacientes, quirófanos atendidos por especialistas insuperables.

Si usted dice sí, a escoger casa nueva, inaugurada y bendecida por Vargas Lleras. Y por supuesto, gratis. Eso de pagar por la casa será asunto del pasado, cuando vivíamos en el no.

Si usted dice sí, no sabrá a qué fábrica nueva pedirle empleo, de tantas que se instalarán en Colombia. Para que escoja, le ofrecerán del sector metal mecánico, de textiles, de confecciones, de alta tecnología. Todo va en gustos. Usted dirá.

Si usted dice sí, prepárese para visitar muchos países del mundo, sin visa, por supuesto. Porque Cárdenas le pondrá otra vez el dólar a $1.850 y su problema estará en escoger: los Campos Elíseos de París, la Quinta Avenida de Nueva York, la Vía Veneto de Roma, la Castellana de Madrid, Trafalgar Square en Londres o Copacabana, en Río de Janeiro.

Si usted dice sí, el desempleo quedará reducido a sus justas proporciones, como la corrupción en otro tiempo. Desempleo juvenil, no tendremos. Y el empleo informal no pasará de ser un mal recuerdo de una mala época. El inconveniente es que no tendrá quién le venda chicles o cigarrillos en la esquina.

Si usted dice sí, le bajarán los impuestos a la mitad, por mal que le vaya. Le alcanzará mejor la plata para mercar, ir a teatro, mantenerse bien vestido y a sus hijos como unos príncipes. No olvide este detalles. Se lo asegura el Ministro Cárdenas.

Si usted dice sí, olvídese de las tasas de interés altas y de los bancos remisos para prestarle. Si está endeudado en dólares, todo volverá a ser como cuando se endeudó. Tipo de interés, tasa de cambio, todo barato.

Si usted dice sí, la gasolina no le costará tanto. No será tan barata como en Venezuela -tampoco tanto- pero no será más cara que en los Estados Unidos. Ecopetrol recuperará su precio y si usted es un desgraciado accionista de esa compañía, recuperará su patrimonio y no tendrá la amarga sensación de que el Gobierno lo robó.

Si usted dice sí, vivirá rico, feliz y en paz. Y no como cuando Álvaro Uribe era Presidente. ¡Vivíamos tan maluco!

Escribimos como si fuera Juanpa. Anda tan ocupado el pobre que a veces ni para contar estas cosas tiene tiempo. Esperamos no habernos quedado cortos. Paciencia. Pronto le llegará el día feliz en que pueda decir que SÍ.

Dejar respuesta