“Respuestas al “debate” en contra de mi honra, ordenado por Presidente Santos” Uribe Vélez

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Bogotá, 5 de agosto de 2014 (CD). La siguiente es la intervención del expresidente y Senador, Álvaro Uribe Vélez, en la Comisión Segunda del Senado, en la que defendió su derecho a la honra:

“Muchas gracias señor Presidente, Honorables Senadores. Primero debo dejar en claro que esta mañana cuando adelantaban la discusión vine y en una corta moción de orden le pedí a la Comisión, por su intermedio señor Presidente, que me escuchara, y en el día de hoy. Dije, palabra más palabra menos, que cualquiera sea la decisión que tome la Comisión en vista de que encuentro afectado mi derecho a la honra y debo ejercer la defensa de ese derecho, que es un derecho fundamental de los colombianos, me escuchen en el día de hoy.

Segundo. En la práctica parlamentaria la fecha posterior que se fija ha tenido siempre como razón de ser que se le permita al citado prepararse para contestar la citación. En lo que a mí refiere estoy dispuesto a contestar ya mismo y por eso le pediría por su conducto a la Comisión que me permitieran referirme a estos temas. Dos razones, renuncio a la fecha posterior, lo abordo hoy mismo, ejerzo el derecho a defender mi honra, la honra es un derecho fundamental de la Constitución. Si usted me lo permite empiezo por el tema de la Gobernación de Antioquia.

Me obligo a repetir para que quede claro. Yo vine esta mañana a la Comisión, le pedí una moción de orden para que se me permitiera hablar en el día de hoy, dije en extenso porque consideraba que podía ejercer la defensa del derecho constitucional de todo ciudadano a la honra. Segundo, quiero repetir, los plazos en la práctica parlamentaria se dan para que los citados, en este caso el acusado, puedan preparar sus respuestas. Tercero, hay un tema, quieren hacerme una citación a mí a través de un cuestionario a ministros de un gobierno del cual soy opositor, ese es un tema que no se ha tratado esta mañana. Y un cuarto punto, el contenido de las preguntas es un contenido que hace afirmaciones que me deshonra. Y un sexto punto, yo creo que en la interpretación de la Constitución colombiana hay derecho a contestar de inmediato esas afirmaciones. Y uno séptimo, esto lo que se ha convertido es levantar una expectativa de medios de comunicación para deshonrar a quien les habla. Entonces por eso me veo obligado a hablar en el día de hoy.

Gobernación de Antioquia

Se me acusa de vínculos con el paramilitarismo en la Gobernación de Antioquia. El origen de esa acusación ha sido mi apoyo a las organizaciones Convivir. Esas organizaciones vienen de la Ley, de un decreto reglamentario a la administración presidencial de la época. Hubo aproximadamente 700 en el país, 67, 69 en la Gobernación de Antioquia. La Gobernación de Antioquia daba la personería jurídica pero la licencia de operación, la vigilancia y control la ejercía la Superintendencia de Compañías de Vigilancia. Nosotros revocamos en dos ocasiones la personería jurídica. Sobre el tema, en la Corte Constitucional defendí las organizaciones Convivir, porque creo que en el Estado Social de Derecho los ciudadanos están obligados a cooperar con las autoridades, en este caso para los fines superiores de la comunidad y uno de ellos es la seguridad.

Estuve en desacuerdo tanto con el fallo que declaró exequible la Ley de la época, como con el salvamento de voto. Estuve en desacuerdo con el fallo, porque el fallo dijo que era exequible una norma que permitía que los ciudadanos se organizaran para su propia defensa. Lo había alegado, que esa organización era en virtud de cumplir con el principio de solidaridad y estuve en desacuerdo con el salvamento de voto, porque el salvamento de voto pidió que se declararan inexequibles porque consideraba que era una promoción de paramilitarismo.

Como Gobernador de Antioquia realicé de manera general todos los días a las 7:00 – 7:30 de la mañana un consejo de seguridad. En esa época había dos Divisiones (del Ejército), la División de Bucaramanga y la División de Santa Marta. Varias Brigadas, una Brigada en Puerto Berrio, otra Brigada en Medellín, otra Brigada en Urabá, la Brigada de Montería tenía jurisdicción sobre alguna parte del territorio de Antioquia, etc.

Quiero decir muy claramente, los gobernadores, y no fui la excepción, no intervienen en decir a quién se nombra para una u otra Brigada. Segundo, no tienen mandos sobre esas Brigadas. Tercero, ¿qué hice yo? Apoyar a los militares y a los policías que habían en el departamento de Antioquia, para que se cumpliera con el servicio de seguridad a los ciudadanos. Recuerdo que el primer comandante de la Cuarta Brigada, cuando yo llegué a la Gobernación, fue el señor general Mora Rangel, hoy hace parte del equipo negociador del Gobierno y el último de la Cuarta Brigada fue el general Carlos Ospina, hoy profesor de la Universidad de Defensa en la ciudad de Washington.

General Santoyo

Entonces el tema lo han relacionado con el señor general Santoyo. Quiero decir lo siguiente: él trabajaba en el Gaula de Antioquia en una época de enorme cantidad de secuestros. No lo conocía. Como ya dije: jamás pedí que se designara a tal o cual en tal o tal posición de las que correspondían a las Fuerzas Armadas en Antioquia. Apoyé al Gaula, como apoyaba a la Policía, a las Brigadas. Salí de la Gobernaciones Antioquia el 2 de enero del 98. Volví a ver al general Santoyo años después, no lo vi en el 99 ni en el 2000, ni lo vi en el 2001 en lo fundamental, lo veo cuando lo nombran a finales del 2001 o a principios del 2002 director de seguridad de mi campaña a la presidencia. El señor general Gilibert, entonces comandante de la Policía, le ha dicho claramente al país que ese nombramiento lo hizo él autónomamente, sin que yo tuviera participación alguna, lo ha dicho el comandante de la Policía.

Después cuando ocurrieron estas acusaciones contra el general Santoyo, yo pedí por mi cuenta de Twitter que él como general de la República, debía darle la cara a la justicia. ¿Por qué el general Santoyo paso de ser el director de seguridad de mi campaña a ser el directos de seguridad de la Presidencia? Una decisión también autónoma del Ministerio, de la Policía, etc, y que yo no contradije, me pareció normal. Porque hice este raciocinio, si es el director de seguridad de la campaña quien ganó la elección, por qué no va a ser el director de seguridad de la Presidencia.

Después lo destituyó la Procuraduría que por unas interceptaciones sucedidas con posterioridad a la finalización de mi periodo como Gobernador. Lo que se dijo en los medios de comunicación es que esas interceptaciones se habrían hecho en 1998, cuando yo no era Gobernador de Antioquia, ya no lo era. Se presentaron los recursos, vino una suspensión provisional de la destitución. Entonces por la garantía que hay que darle a toda persona investigada, no fue desvinculado del cargo.

Después el Congreso de la República, sin injerencia mía alguna, nunca llamé a un Congresista a decirle que votara por tal o por cual ascenso. Por proposición de la Junta de Generales y del Ministerio de Defensa sin intervención mía alguna. Mis Ministros de Defensa fueron el actual Presidente de la República. ¿Quién lo sucedió? Los Ministros de Defensa fueron la doctora Martha Lucía Ramírez, el doctor Camilo Ospina, el doctor Jorge Alberto Uribe Echavarría. Invoco el testimonio de todos ellos. Jamás, jamás dije que ascendieran a tal o cual alto miembro de las Fuerzas Armadas, ni lo hice ante el Ministerio, ni lo hice ante la Junta de Generales, ni lo hice ante el Congreso de la República; porque ese tema del ascenso y de lo que ocurrió con el General Santoyo, tema doloroso, es un tema que me veo obligado nuevamente a explicar.

General Buitrago

El señor general Flavio Buitrago. Yo no lo conocía. Autónomamente lo nombraron para suceder al general Santoyo como director de seguridad de la Presidencia. A nadie dije reemplácelo por fulano o perano y eso conecta con lo siguiente. Desde mediados del año 1988 cuando logré eludir un secuestro del EPL tengo seguridad del Estado, la única seguridad que he tenido es la del Estado, no he tenido seguridad privada. Si esa seguridad ha sido organizada desde mediados del año 88 deben saber dónde he ido yo, dónde he dormido, a quién he visitado y quién me visitado. En las únicas partes que no he tenido seguridad del Estado colombiano es en la mayoría de mis viajes internacionales. Y anoto para cerrar este punto, porque se ha dicho que la seguridad mía hay un aparato criminal. Quiero decir lo siguiente: a todos los que han estado en la seguridad de mi familia y la mía los he tratado con cariño, con gratitud, me nace hacerlo, nunca he pedido que nombren una persona o que quiten una persona. Los comandantes de policía, de ejército, en los últimos años la Unidad Nacional de Protección, pueden dar testimonio que jamás he pedido yo que cambien a alguien o que venga alguien a mi esquema de protección.

Segundo, en enero del año pasado, 12 y 7-19, la Fiscalía General de la Nación revocó un auto inhibitorio en mi favor porque llegó allí (a la Fiscalía), a través del Senador, unos testimonios de unos individuos que están en la cárcel. Uno de ellos dijo que en uno de los muchos hechos de violencia sufridos por mi familia (…), me gusta mucho que aquí esté el otro señor que ha sido del Colectivo de Abogados, hoy parlamentario, porque con él hay un viejo pleito por la persecución política y me gusta mucho poderlo ver. El señor me acusa de que yo como Gobernador de Antioquia instalé allí como reacción a los múltiples atentados contra mi familia un grupo paramilitar.

Me he propuesto, así como me propuse pedir hoy que me escucharan, porque siento afectado mi derecho fundamental a la honra, también he procurado hablar aquí solamente en mi defensa, solamente en mi defensa, y procuraré a nadie zaherir.

Hay un señor que se llama Alberto Guerrero, está en la cárcel condenado por asesinato, por secuestro. ¿Por qué llegó a la cárcel? Porque hacía parte de lo que se llamaba el grupo mal llamado paramilitar ‘Cacique Pipintá’ y en algún momento me dijo a mí el señor Comisionado, el doctor Luis Carlos Restrepo, que ese grupo delinquía, que no manifestaba voluntad de desmovilizarse. Dije: ‘el camino es ponerlo preso, ponerlo preso’. Por acción de nuestra política de Seguridad Democrática, ese señor está preso. Y ese señor es el que dice ahora, que mi hermano y yo fundamos un grupo paramilitar en la finca de Guacharacas, donde ni podíamos ir. Y que yo bajaba allá, siendo Gobernador, vestido de paramilitar a hacer patrullaje.

El señor Alberto Guerrero está denunciado por mi hermano y por mí, y fue acusado por la Fiscalía, está en etapa de juicio, un juicio que lo han venido dilatando semana tras semana; que renunció el abogado, que él se peleó con el abogado, que nombró el nuevo abogado, que el nuevo abogado no ha podido estudiar el caso, etc. El señor Alberto Guerrero, por supuesto, testigo del Honorable Senador que me acusa.

Hay otro testigo, el señor Monsalve. El padre de ese señor Monsalve trabajó en la finca Guacharacas. Por ejemplo, una de las cosas que ha dicho el Colectivo de Abogados, y lo decía en Europa, yo le entregué una finca de caña excelente a un sindicato de trabajadores por allá en 1979, porque les dije un día: con esta penetración de las Farc yo no puedo trabajar. La avaluaron en 20 millones, pusieron el valor de las prestaciones en 6 millones. Y les dije: nada me deben. La mejor empresa que había en Antioquia, lo hice con toda la honorabilidad, con toda la transparencia. El grupo Colectivo de Abogados entre las calumnias que ha propuesto en contra de mi persona, es que yo maté a los trabajadores para incumplirles con el negocio. Como también, cuando llegué a la Universidad de Oxford, salido de la Gobernación de Antioquia, ese mismo grupo promovió en Londres un debate contra mí diciendo que había asesinado a los sindicalistas de la Gobernación de Antioquia, ¡y todos vivos!

Veamos el caso Monsalve. El padre del señor Monsalve trabajó en la finca. Yo, por múltiples razones, no pude volver a la finca incluso desde antes del asesinato de mi padre que ocurrió en 1983, en un intento de secuestro de la Farc. Imagínense. Eso lo tiene perfectamente verificado el CTI, la Unidad de Investigación de la Fiscalía. Mi hermano podía ocasionalmente asomarse allá, mientras la familia logró malvender esa empresa. Entonces el señor Monsalve entró a acusarnos de lo mismo. Cuando siendo yo Gobernador quemaron esa finca el ELN y días después asesinó a un trabajador que había desobedecido la orden y se mantuvo allí. ¿Yo como Gobernador a quién le pedía apoyo? A las Brigadas, a la Policía. Incluso la crítica en los periódicos de Antioquia era que por qué tenía que haber Policía y por qué tenía que haber Ejército, en las fincas de la familia del Gobernador. Y eso consta en los periódicos de Antioquia de la época.

Aquí viene un tema. El señor Monsalve también está denunciado por mi persona. El padre del señor Monsalve dijo en esos procesos que a él y a la familia les ofrecieron y les dieron dinero; que les ofrecieron llevarlos a Argentina, que los trajeron a Bogotá de Barranquilla y que les dieron dinero. En la versión libre que ha rendido ante la Corte Suprema de Justicia, en un proceso que interpuse a través del señor abogado Jaime Granados, la persona a quien ha denunciado el Senador, no negó que le hubieran dado plata, dijo que la habían dado por intermedio de una asociación de presos políticos. Entonces el señor Monsalve, condenado por asesinato, por secuestro, o el otro señor Guerrero, son presos políticos. Ay que alguno de mis compañeros o mi persona, acusados ante la justicia, nos hubiéramos valido de una ONG, cualquiera fuera su razón de ser, para entregarle dinero a la familia de un testigo. Esa es una de las razones de nuestra demanda.

También hay varias visitas a cárceles. Entonces hasta aquí llevamos varios casos en la justicia. Revocaron un auto inhibitorio frente a mi persona. Me gustaría que una comisión de investigación del Senado mirara el expediente, sería muy útil. Segundo, el señor Guerrero está en etapa de juicio. Tercero, el señor Monsalve está denunciado por nosotros. Cuarto, a través del abogado Jaime Granados, propuse una denuncia ante la Corte al señor Senador, por fraude procesal, abuso de autoridad y calumnia agravada, hace más de un año, y el proceso sigue en la Corte, la Corte no lo ha archivado. Yo creo que esto es muy importante que lo examine el Honorable Senado de la República.

Y entonces veamos el tema de las reuniones. El INPEC certifica unas, del Senador con estos individuos y la autorización que habían dado en la Cámara de Representantes era para que esa comisión examinara el tema de derechos humanos en las cárceles. Se utilizó para ir a buscar, a manipular testimonios de presos del paramilitarismo en contra de mi hermano y en contra mía. Y por eso, también está propuesta esa denuncia.

Y eso tiene que ver con el caso de la extradición de los paramilitares. Recientemente el señor Presidente de la República dijo que yo había extraditado a los paramilitares para que guardaran silencio y no dijeran la verdad. El señor Presidente era el Ministro de Defensa, con él y con los Altos Mandos consulté la decisión. Aquí hay dos temas: primero, cuando estaban en la cárcel de la Ceja, el señor director de El Tiempo, doctor Roberto Pombo y el periodista Mauricio Vargas, me visitaron y me dijeron que estaban preparando una fuga, y que era tan serio el tema que los trasladé a la cárcel de seguridad de Itagüí. Y después otro distinguido periodista colombiano me dijo que desde allí seguían delinquiendo, ordenando asesinatos. Lo verifiqué con la policía, la policía dijo que sí, con el señor general Óscar Naranjo, director de la Policía.

Tomé la decisión de extraditarlos. Esa decisión se consultó, con los Altos Mandos, con el señor Ministro de la Defensa, el hoy Presidente de la República, y propuse esto: que había que tener la seguridad de que los Estados Unidos permitieran el libre acceso del Estado colombiano a esas cárceles. Ayer me decía un abogado que ha habido más de 116 visitas de la Fiscalía General de la Nación a esas cárceles. Inclusive, políticos desafectos a mis tesis que antes acusaban al paramilitarismo de ser sus verdugos, han ido a esas cárceles en Estados Unidos a buscar testimonios de estos paramilitares extraditados, en contra de mi persona y en contra de mi familia. Pero, aquí tengo por ejemplo, así como esas visitas están probadas por los consulados, muchas aquí están probadas por el INPEC, aquí tengo esta. Una señora, y el tema lo entregaré a la Fiscalía, trae una lista de dos, cuatro, seis, ocho, diez, doce, catorce, dieciséis, dieciocho, veinte, veintidós, veinticuatro personas que están internas en las cárceles por paramilitarismo, a quienes el Senador ha visitado, para que esas personas hablen en contra de mi familia y en contra mía.

El señor Alberto Guerrero, en una de sus declaraciones dijo, que a él le habían ofrecido entrarlo a la Ley de Justicia y Paz, si declaraba en contra de mi familia y en contra mía. Y esto tiene un antecedente; siendo yo Presidente, quien hoy es mi Senador increpante, llegó a la Defensoría de Córdoba a pedir un vehículo que para visitar las condiciones carcelarias de Urrao, mintió, se fue en ese vehículo a hacerle una inspección a la Hacienda El Ubérrimo, de mi familia, que me honra mucho administrar, y que jamás he escondido, porque ejerzo la profesión de administrador agropecuario con orgullo.

Oficina de Envigado

Oficina de Envigado. Yo tuve 37 medidas para integrar una política de Seguridad Democrática, una de ellas fue la visibilización de delincuentes. Los grandes golpes a esa oficina de Envigado se dieron por esa política. Están de testigos los ministros, los altos comandantes. Los delincuentes mientras no se les visibilice, se mantienen protegidos en un anonimato que les garantiza impunidad. Llegaba yo a consejos de seguridad allá y me decían: ‘es que aquí está el señor Valenciano, el señor Beto, el señor Sebastián y otros, que son los cabecillas de esta acción criminal’. Desconocidos hasta el momento, en el anonimato. Y preguntaba yo a los Altos Mandos: ¿ustedes tienen informe de eso? Decían sí, pero que tal cosa, tal otra. Inmediatamente yo como Presidente los visibilizaba.

En ese momento empezaba la persecución con toda determinación de las autoridades competentes, para desmantelar las redes criminales de esos delincuentes. Alguna vez llegué a Villavicencio, en una época en que estaba muy difícil el orden público allá, y yo iba con mucha frecuencia. Y me dice el del consejo gremial: lo que pasa es que aquí hay un delincuente, el ‘loco Barrera’, nadie habla de él en público, todo el mundo sabe que él es el responsable de todas estas acciones criminales. Ese día lo visibilicé. Ese día terminó para él el anonimato. Empezó la persecución con toda la determinación de la justicia.

Juan Carlos Meneses

Tengo que hablar de otro testigo, Juan Carlos Meneses. Estaba en Venezuela, sobre él no se pedía la extradición, como sobre el testigo Rafael García, que pasea entre Venezuela y Argentina, nunca han pedido que venga en extradición. O como está uno que llaman ‘el Padre’, en Brasil, o como hay otro en Chile. La extradición de estos individuos no se solicita. Aquí llegó Juan Carlos Meneses en vísperas de elecciones, a decirle a la revista que publica favorablemente todas las acciones del Gobierno, que traía la prueba reina contra Uribe. Y volvió al país, después de que había estado protegido en Venezuela y en Argentina mucho tiempo. Dijo Juan Carlos Meneses que el gobierno mío le había ofrecido contratos para que guardara silencio. Eso está en investigación. Dijo que había entrado una vez a la Presidencia, sí entró por allá a una oficina. Jamás se reunió conmigo.

Acaba de morir un hombre impoluto, nuestro Ministro de Obras Públicas, Andrés Uriel Gallego. Todos los contratos nosotros los ofrecíamos en igualdad de condiciones y en los consejos comunitarios, para todas las alcaldías y gobernaciones de Colombia. Ahí están los testimonios del alcalde de Buga, de las personas que este señor menciona. Este señor exhibe una foto conmigo, esa foto corresponde a un momento en que él estaba en la Policía de Buga, creo que era el comandante de la Policía de Buga y yo era candidato a la Presidencia. Me tomé esa foto yo, no obstante este desteñido pelo, los ciudadanos con el furor del celular les encanta tomar fotos, yo me tomé una foto, ¿le voy a negar una foto al comandante de la Policía de Buga? Ese es una de los hechos que invocan como indicio de una supuesta amistad que nunca tuve con el señor. Dice que lo condecoré en la Gobernación de Antioquia, es verdad, ¿con qué lo condecoré? No con la máxima condecoración como dice, que es el Escudo de Antioquia, sino con la Medalla Atanasio Girardot. ¿Saben cuántas condecoraciones dio la Gobernación de Antioquia a la Fuerza Pública? 445 en 104 decretos. La condecoración de este señor fue pedida por la Policía. Y se dio en, uno de los decretos que he visto hasta ahora, pidiendo información allá, el pedido de la Policía era que porque él y los otros del decreto, que también había solicitado la Policía, los otros condecorados, habían prestado un gran servicio docente en una escuela de Policía.

Me extrañan varias cosas del actual Gobierno

Yo he enfrentado, señor presidente, en estos años, toda la maledicencia, no he faltado a una reunión en la Fiscalía, a una citación. Me extrañan del actual Gobierno varias cosas. Yo no quisiera pensar, como lo dijo un medio de comunicación, que un debate contra mí está siendo promovido desde la Presidencia de la República. Segundo, me extraña muchísimo que el señor Presidente, que fue el Ministro de la Defensa cuando se tomó la decisión de extraditar a los paramilitares, diga hoy que yo los extradité para que guardaran silencio, cuando eso se discutió con él. Se hizo un acuerdo con los Estados Unidos y se ha cumplido, para que hubiera plena garantía de acceso, no solamente de la justicia sino del Estado colombiano, lo que también ha permitido el acceso de quienes invocan la condición de opositores políticos de Álvaro Uribe, para que todos tuvieran acceso.

Y me extraña que el señor Presidente de la República, que por allá cuando era Ministro de la administración presidencial entre el 90 y el 94, me pidió que votara por él para que fuera elegido, como en efecto fue designado de la Presidencia, que a los tres años de nuestra primera administración presidencial nos apoyó, pidió que lo entrara al Gobierno, mis amigos en todo el país hicieron un gran esfuerzo para elegirlo, diga que ahora una de las tantas publicaciones contra mí, lo ha convencido de mis nexos con el paramilitarismo.

Me extraña que el señor Presidente de la República, que no pidió la extradición de Meneses, ni ha pedido la extradición de Rafael García, ni de estos otros criminales que están afuera, sí esté muy interesado en pedir la de María del Pilar Hurtado, cuyo asilo el señor Presidente de la República aceptó en conversación conmigo.

Por supuesto entenderán, señor presidente, que yo daré el debate, me he abstenido recientemente en los medios de comunicación, seguramente a ellos volveré. Y en cada ocasión que haya una mención de mi persona tendré que responder, pero yo no creo que yo deba venir a una sesión donde citan a los Ministros y a los funcionarios de un Gobierno del cual soy opositor. A lo largo de mi vida no he dejado de contestar un solo cargo, inclusive por haber contestado de pronto de manera frentera y no sibilina, tengo del colectivo de abogados varias denuncias por injuria y calumnia, porque ellos se sienten con todo el derecho a calumniar, pero eso sí, niegan el derecho a que los calumniados se defiendan”.

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