“Que celebren los que pueden” por Jorge Enrique Pava

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Joaquín Gómez, Pastor Alape, Timochenko, Pablo Catatumbo, Iván Márquez, Rodrigo Granda, Mauricio Jaramillo, Pacho Chino, Romaña, Caros Antonio Lozada, Walter Mendoza, Matías Aldecoa, Isaías Trujillo, Rubín Morro, Erika Montero, Isabela Sanroque, Mireya Andrade, Milena Reyes, Marllely Ortiz, Leonidas Morales, Edward Velásquez, Pablo Atrato y Gabriel Hernández.

La anterior no es la alineación de un equipo de fútbol; ni el listado de la gallada de alguna fiesta de fin de año en una comuna impenetrable. ¡No! Es algo indignante: es la lista de 23 criminales que han sido trasladados a La Habana para constituirse en una especie de Parlamento Oficial colombiano, y que han sido tratados como reyes y como a quienes el país les debiera gran reconocimiento y agradecimiento. ¿Cuántos faltan? No se sabe, porque cada día aparecen nuevos camaradas que se quieren sumar a ese paseo y para quienes se dispone de aviones privados, desplazamientos custodiados y lujos excesivos. Pero lo que sí sabemos es que cada vez es más preocupante ver a esos criminales con su cinismo característico, negar sus crímenes, pregonare inmaculados y posar de víctimas. Y ver al Gobierno Nacional arrodillado y justificando esa actitud cómplice y temerosa, entregando la dignidad de Colombia para complacer sus caprichos.

Y mientras tanto, miles de soldados y policías pudriéndose en las cárceles porque sus procesos judiciales son manipulados, dilatados, extendidos en el tiempo y perversamente atendidos. Y también miles de desplazados muriendo de hambre, por la violencia que los terroristas nos han impuesto. Es decir: mientras los criminales gozan de privilegios, comodidades, atenciones, pleitesía y venias, los héroes de Colombia sufren persecuciones, juicios injustos, encierros inhumanos, empobrecimiento sistemático y tratamiento de truhanes. Y las verdaderas víctimas siguen ignoradas, maltratadas y muriendo de inanición. ¿Esto se puede llamar justicia?

Este es un tema recurrente y tal vez obsesivo. Pero es que todos los días aumenta la impotencia cuando somos testigos de la complacencia del Gobierno con el crimen y de la forma como se disponen los bienes del Estado para el servicio de los terroristas, lo que se constituye en otra aberración, pues mientras los colombianos de bien pagamos impuestos y somos esquilmados por el Estado alcabalero, parte de nuestros dineros van a parar al servicio de los enemigos. Y vuelvo a preguntar: la inmensa fortuna que las Farc ha amasado mediante métodos delincuenciales, inhumanos y perversos, ¿será objeto de extinción, retorno o devolución? ¡No lo creo! Por el contrario, creo que estamos en un proceso de lavado de riqueza que muy pronto se verá reflejado en una reorganización armada, terrorista y criminal.

Y para rematar, terminamos el año en medio de otra gran farsa como es el “cese al fuego unilateral” que, condicionado a que no se pueda perseguir el crimen si viene de las Farc, o no se pueda apresar o dar de baja a los delincuentes por el solo hecho de ser grandes terroristas, termina siendo una encerrona al Estado colombiano y otra muestra más de entrega institucional a estos facinerosos.

Empezamos este año con hondas preocupaciones por lo que se viene, y por el terreno que se le ha cedido al terrorismo. Que celebren entonces los miembros de ese “Estado Paralelo” que han montado en La Habana. Que Teodora, al lado de sus camaradas, pueda disfrutar de un principio de año colmado de satisfacciones al ver genuflexo a un país que bien ha sabido denigrar. Que el presidente Santos reciba con ansias este nuevo año 2015, para seguirnos entregando en bandeja de plata. Y que los enemigos de la Patria, que ahora se han convertido en héroes, sigan recibiendo el respaldo de tanto colombiano que cree en sus bondades.

Que celebren ellos que pueden. Porque mientras tanto, los demás colombianos tendremos que resignarnos a ver impotentes cómo se desmorona el país en las manos criminales de unos pocos.

@titepava

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