“Justicia Especial para las FARC”

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Por: Thania Vega de Plazas

De esa misma manera titulamos el año pasado una de nuestras columnas donde advertíamos lo que significaba la famosa JEP, que resultó ser, como lo dijimos, un tribunal de presunta justicia para favorecer a los terroristas de las FARC y perseguir a nuestros policías y soldados de la patria.

Lo que tenemos hoy los colombianos es el más grande fraude a la Constitución y a la ley por parte de la JEP, que resultó ser un invento aberrante que reúne todos los males al tiempo; justicia amañada, favorecimiento a los terroristas, persecución a las Fuerzas Armadas y corrupción.

Hace apenas unas semanas dábamos cuenta de cómo en la JEP se había gastado aproximadamente 4 millones de dólares en su entrada en operación, pero nos quedamos cortos porque aún no están listas las oficinas.

Pero la JEP no solo se convirtió en un fortín burocrático, sino también un “Tribunal Supremo” que de un día para otro decidió en defensa del narcotraficante alias Jesús Santrich, asumir conocimiento del proceso de extradición en contra del guerrillero, no para hacer justicia, sino para protegerlo de los Estados Unidos.

Las pruebas en contra de Santrich son cientos de horas de llamadas, vídeos y las declaraciones de Marlon Marín, sobrino del terrorista alias Iván Márquez, que está en los Estados Unidos como testigo en contra de Santrich que continúo con el negocio del narcotráfico después de la firma del Narco-acuerdo con el gobierno Santos.

Lo que hizo la JEP para que usted pueda querido lector entenderlo, fue lo siguiente: Los magistrados de ese aparato de presunta justicia, diseñaron y pusieron en marcha un reglamento interno como lo haría cualquier entidad, pero se inventaron una figura llamada protocolo para asumir conocimiento de los procesos de extradición y así lograr la suspensión del proceso que se sigue en contra del terrorista Seuxis Paucias Hernández Solarte alias Jesús Santrich.

La decisión de la JEP que resulta contra la ley y la constitución, protege al terrorista de la eventual extradición, pero desconoce de un solo golpe el poder de la rama judicial y la fiscalía sobre un asunto como lo es la cooperación judicial con los Estados Unidos.

Dicho de otra manera, la JEP que debía estar sujeta a un Código de procedimiento expedido y tramitado en el Congreso de la República, le quitó competencia al legislativo y se dio el procedimiento de manera ilegal, favoreciendo a Santrich. Fue tanta la prisa para proteger al narcotraficante que ni siquiera esperaron el tiempo que tenían los Estados Unidos para solicitar la extradición.

Es sencillamente inconcebible que resulte la JEP con más poder que cualquier institución de la justicia colombiana, todo para buscar beneficios para las FARC.

Mientras los “magistrados” de la JEP hacen lo que les viene en gana con el ordenamiento jurídico, desde el gobierno en un comunicado timorato, los ministros de justicia, Enrique Gil Botero y del Interior Guillermo Rivera, tratan de aclarar que la JEP solo es competente para conocer del proceso de extradición en la medida en que haya una solicitud formal por parte de los Estados Unidos, situación que no ha ocurrido; además que solo pueden revisar las fechas de ocurrencia del hecho delictivo, si fue antes o después de la firma del falso acuerdo de paz.

Lo único cierto es que estos beneficios jurídicos en favor del terrorista alias Jesús Santrich, dejan en evidencia que la JEP es el sistema de “Justicia Especial para las FARC”.

Ante esta vergüenza de justicia simulada para la guerrilla, debemos recomponer el rumbo de la patria ganando estas elecciones del 27 de mayo, donde todos, absolutamente todos saldremos a votar por Iván Duque y Marta Lucía Ramírez, que son garantía para desmontar estas instituciones creadas en detrimento de la democracia y en favor de las FARC.

Colombianos llegó la hora de decirle No más a las FARC, No más al ELN, No más al terrorismo, No más a la criminalidad, No más al comunismo, No más a la injusticia y No más a la impunidad. Vamos a rescatar el país con emprendimiento, seguridad y equidad, Duque Presidente, Marta Lucía Vicepresidenta.

FIN

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