Legalizar cualquier droga en Colombia es desconocer la ciencia y legitimar el hampa

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El 10 de diciembre del 2015 una fundación hoy reconocida por su cercanía directa con el Gobierno nacional, realizó un conversatorio acerca del uso de la marihuana medicinal, desde allí inició el camino de algunos para lograr la legalización total de las drogas. A hoy ese camino viene siendo legitimado por el Gobierno y las mayorías en el Congreso, mas no por la ciudadanía.

Por iniciativa del representante Juan Manuel Galán, la marihuana está a un paso de ser ley en Colombia de aprobarse en la plenaria de la Cámara, las advertencias realizadas por la Procuraduría en contra de esto han sido ignoradas, así como la ciudadanía inactiva no comprende que este es el primer paso para la aprobación de la legalización total a través del uso recreativo. Según la actualización de la Codificación del DSM-5 de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, demuestra que el consumo ocasional de marihuana a largo plazo lleva a la adicción generando síntomas de dependencia, vulnerando especialmente a los adolescentes.

Según el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, en Colombia durante el 2011, se presentaron 5.170 lesiones en Bogotá por el consumo de cannabinoides y cocaína, y 452 lesiones por el uso de alcohol etílico; esto contrarresta las declaraciones de otros “expertos” que se ufanan en decir que el alcohol es más peligroso. Solo para recordar, el monstruo del Parque Nacional (el asesino y violador de Rosa Elvira Cely) presenta antecedentes de consumo habitual de drogas desde la adolescencia.

Kenneth Kendler (psiquiatra y catedrático de genética humana en el Colegio Médico de Virginia, Estados Unidos) advierte la susceptibilidad que tienen las personas consumidoras de marihuana, mediante el fácil acceso a esta, en la alta probabilidad de probar otro tipo de drogas: el consumo de cannabis en edades tempranas está asociado a la búsqueda de consumo de otras drogas ilícitas (según estudios de la Universidad de Virginia y el Departamento de Genética Humana y Psiquiatría).

Los estudios también señalan que este consumo afecta el desempeño académico de los menores consumidores y que su uso temprano incrementa el riesgo de abandonar la academia; de igual manera, ese mismo consumo es asociado a los jóvenes que caen en conductas criminales (Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Medicina de Nueva York).

Durante los debates realizados en el Congreso de la República se mencionó el caso de Charlotte Figi, pero olvidaron mencionar que para dicho estudio 41 familias presentaron su caso, 11 de ellas cumplieron los criterios clínicos para el estudio y tan solo 2 reportaron una disminución real en la frecuencia de las convulsiones. Lo que lleva a indicar que el uso de la marihuana no es mejor que otras medicinas legales y que no contienen el peligroso Delta 9 THC (alucinógeno psicoactivo).

No es capricho de un sector de la sociedad rechazar la marihuana con uso medicinal, ni mucho menos es afán personal el evitar la legalización total; la realidad es que para nuestra sociedad es inconveniente y dañino.

Lo es porque la marihuana efectivamente sí puede resultar en adicción, afectando el sistema de salud del ciudadano (funciones cognitivas y motoras), generando también una aceptación social (que conlleva a la facilidad de producción, distribución y consumo) que se encamina a una exposición amplia de otras drogas y legalización de las mismas.

En distintas oportunidades Alejandro Gaviria (Ministro de Salud) ha defendido que el Estado pueda regular el uso medicinal de la marihuana, ignorando que la realidad presenta a un Estado colombiano cada vez más inútil para intervenir con políticas contra el cultivo y consumo ilegal, así como el microtráfico; pareciera que la política de ahora es “lo ilegal que no podamos controlar lo legalizamos para quitarlo como aparente problema”, oh caja de pandora la que están abriendo…

Imagen cortesía de: presidencia.gov

Imagen cortesía de: presidencia.gov

A su llegada, a la Sesión Especial de la ONU, Juan Manuel Santos anunció que la propuesta que presentará al mundo girará en torno a:

  • Que el problema de las drogas se aborde desde la salud pública; ignorando las advertencias que expertos en medicina y Universidades reconocidas han realizado acerca del problema de legalizar la marihuana y llegar a la legalización total.
  • Defender el fortalecimiento el acceso a las sustancias para fines médicos; ignorando las opiniones de Centros Médicos especializados, los cuales certifican que dichas sustancias no son funcionales y eficaces en la gran mayoría de casos.
  • Incentivar políticas en torno a la prevención y tratamiento asociados al consumo; ignorando que justamente esta es posible sin necesidad de legalizar absolutamente nada, es más, debería ser una obligación.
  • Descriminalizar el consumo y eliminar las penas punitivas; ignorando que con esto el único beneficiado es el reducido desadaptado social y criminal, el mismo narcotraficante.

Y ojo, que la Canciller y el Ministro de Justicia digan que la lucha contra las drogas fracasa, no es culpa del ciudadano, el responsable es el ineficaz gobierno que le da voz al terrorismo narcotraficante y que por los diálogos en Cuba aumente la resiembra de cultivos ilícitos.

Uno no quisiera pensar mal, pero como ya vamos seis años de un cambio extremo y 2083 días de un presidente que llegó al 13% de aprobación, resulta necesario preguntarse si ese afán del Ejecutivo y la presión del Legislativo no va encaminado a cumplir el capricho de las FARC para sustituir el “uso ilícito” de la coca por el “uso lícito” de la marihuana (una meta posible a corto plazo para lograr la despenalización total a largo plazo) según el acuerdo presentado sobre narcotráfico, y que sea a estos cultivos los que se dediquen los guerrilleros a cuidar y mantener para no reducir su patrimonio que ya llega a los $10.500 millones de dólares.

Si vemos la situación del país, son más los riesgos y peligros, que el avance y el desarrollo. Legalizar la droga es legitimar el hampa.

Considerandum: Para informarse más y defender la causa, vale la pena leerse el libro “8 mitos de la legalización de las drogas” de Juan David Gómez Rubio // Otro soldado fue asesinado en el Caquetá por las FARC el 24 de abril de 2016, y aún así su muerte no es tenida en cuenta para levantarse de la mesa.

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