“Exijo se reconozca como víctima a la mujer del militar y policía”: H.S. Thania Vega de Plazas

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Intervención de la H. S. Thania Vega de Plazas en el Debate de Control Político realizado por la Comisión de la Mujer sobre la violencia hacia las personas del género femenino.

Como primera medida, es mi deber desde la condición de esposa, madre y abuela, hacer un reconocimiento franco y valeroso a la mujer en toda su extensión y en todo el conjunto de sus valores, virtudes y capacidades.

Debo llamar la atención en el sentido que si bien es importante conmemorar una fecha especial como el “Día internacional del No maltrato a la mujer”, más allá de las celebraciones y las campañas publicitarias, a la mujer debe hacérsele respetar en su integridad, dignidad y humanidad.

Esto sólo se conquista mediante la implementación y puesta en marcha de políticas públicas serias y de un marco normativo riguroso para tal fin. En este sentido, la responsabilidad fundamental y directa compete al legislador, desde luego, con el respaldo y el concurso de la sociedad y demás organizaciones representativas que velan por la integridad femenina.

Ahora bien, habiendo leído las respuestas de las diferentes entidades, observo que el Ministerio del Interior, la Unidad Nacional de Reparación de Víctimas y el Ministerio de Justicia, hablan de las víctimas del conflicto armado. Desde el Centro Democrático hemos insistido que aquí no existe ningún conflicto, lo que existe y se ha evidenciado históricamente es una amenaza terrorista de proporciones colosales.

Conforme con lo anterior, se debe examinar con rigor jurídico y responsabilidad histórica, que la estadística de mujeres que ha padecido la guerra fratricida y la amenaza terrorista de las FARC debe materializarse es un escenario de verdad y reparación sin evasivas y con toda la prevalencia y accionar de la justicia.

 La violencia contra la mujer en medio de la amenaza terrorista de las FARC ha sido demencial y aberrante. Es importante llamar la atención en cuanto que si bien existe una violencia física repudiable, además del desplazamiento y los accesos carnales violentos, entre otros vejámenes, la violencia psicológica contra la mujer en este escenario no tiene límites.

La mujer en su conjunto debe ser reparada viendo cómo sus victimarios pagan por sus crímenes con penas privativas de la libertad, además de las reparaciones económicas a las que haya lugar.

Estas estadísticas no pueden tener la contundencia histórica si no se tiene en cuenta uno de los segmentos más golpeados y mancillados por los narcoterroristas de las FARC. La mujer madre, esposa e incluso hija del militar o policía que ha sido asesinado por estos criminales, debe ser tenida en cuenta sin ningún tipo de reparo o vacilación.

Este grupo de mujeres, que puede ascender a miles en la línea del tiempo de los actos terroristas de las FARC, ha quedado desprotegido económicamente y su daño moral y psicológico en la práctica es insubsanable. Por tal razón, exigimos que este significativo grupo de la población colombiana de mujeres sea reparado y reconocido sin exclusión alguna.

 

(FIN)

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