“A nuestra Fuerza Pública la vienen humillando de todas las formas posibles, al tiempo que al terrorismo se le privilegia y fortalece” H.S. Thania Vega de Plazas

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Luego de registrarse una nueva embestida terrorista por parte del grupo criminal de las FARC durante la semana anterior, en el puesto de policía de las Mercedes, ubicado en Sardinata (Norte de Santander), donde lamentablemente resultó asesinado el patrullero Cristian Díaz Muñetón, causa literal repudio y vergüenza que a este acto cruel y envilecido se le sume una dramática situación humanitaria.

Tras ser destruidas las instalaciones de la estación de policía en esta población por parte los narcoterroristas, alrededor de 30 miembros de la policía que trabajan para brindar seguridad en la zona han tenido que dormir en la calle bajo condiciones infrahumanas, casi comparables con una situación de indigencia y mendicidad.

Los propios medios de comunicación han descrito esta escena dantesca como “desgarradora”, “precaria” e “indignante”. Por supuesto que no es para menos, las fotografías que han sido difundidas por la Revista Semana, Blue Radio y las redes sociales, entre otros, exhiben un panorama inmisericorde y devastador. En consecuencia, quiero dejar constancia de este inadmisible hecho al tiempo que debo sentar mi voz de profundo y vehemente rechazo para evitar que se siga ultrajando a nuestra Fuerza Pública.  

No satisfecha la narco guerrilla con asesinar soldados y policías de forma reincidente, para algunas autoridades poco parece importar la suerte, dignidad e integridad de quienes dentro de la institucionalidad del Estado defienden a la ciudadanía, como es su deber constitucional. Mientras a estos patriotas se les ha dejado a la deriva, un puñado de terroristas y narcotraficantes viven desde hace tres años en La Habana casi como en la nobleza, con todos los lujos, privilegios, dádivas y comodidades posibles.

Esta paradoja sólo es propia de un país en el que se han invertido por completo los valores, donde el terrorismo pone las condiciones e impone su visión de paz mediante los más abominables actos de guerra y cobardía.

Porque es de cobardes emboscar, porque es de cobardes hablar de reconciliación desde una paradisiaca isla mientras se siguen ordenando masacres contra la fuerza pública y ataques contra la infraestructura de la nación, afectando a las comunidades más necesitadas como ocurrió recientemente con la voladura de torres de energía, dejando sin la prestación de este servicio a los habitantes de Tumaco, Buenaventura y otras regiones del país.

Quizás esta sea la enésima vez que le pregunto a esta plenaria:

¿De qué tipo de paz se está hablando?

No cesaré en mi empeño por defender a una Fuerza Pública que ha obrado dentro del marco de lo que le ordenan la Constitución y la ley. Tampoco debemos a permitir que el terrorismo imponga su falsa agenda de paz.

THANIA VEGA DE PLAZAS

H.S. por el Centro Democrático

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